
El Huesped
Gwoemul
Dir- Joon-ho Bong
2006
En plena luz del día, un monstruo gigante que sale del río, ataca sin piedad y por sorpresa a gente que vive un día tranquilo y soleado. Desde ahí la premisa es distinta, la desesperación y ansiedad deja de estar ligada con el horario nocturno. Arranca sin rodeos; después de entender la raíz antiecológica, el problema ya está puesto sobre la mesa.
Inesperadamente la tranquilidad ha sido golpeada por un descarado ser, una especie de lagartija maleducada gigante que se mueve en una mediana calidad digital, pero para entonces el espectador está atrapado, querrá saber qué destino tiene el atolondrado protagonista que pierde a su hija en los tentáculos de la criatura.
El séptimo arte es también una oportunidad para que los géneros sean redescubiertos o enaltecidos. Aunque se empeñen en llamarla la mejor película de monstruos, parece un título poco meritorio para una cinta ágil, con algo de contenido antisistema y que mantiene pegado al asiento por voluntad propia, de una narrativa perfecta en el entendido y complicidad de la ciencia ficción para el espectador promedio.
Realizada en Corea del Sur, la comunidad mundial geek ama la cinta y la crítica especializada insiste en que no es un filme superficial pues tuvo un decoroso tour festivalero o es favorita de Tarantino, pero lo más destacado es lo digerible y divertido de la película, una trama llevadera enmarcada por la universalidad de la relación padre-hijo.
Lejos quedaron los helicópteros y los megaplanes gubernamentales para destruir a los gigantescos enemigos del orden. Ahora todo se ve desde la figura maltrecha de un héroe sin opciones, con recursos a su alcance y nada más.
El cine asiático es un respiro para quienes desean simple y sencillamente algo diferente de principio a fin.
El Huésped es al cine de monstruos, lo que Los Imperdonables es al western. Así de fuerte
En la raya: si vives en Guadalajara, Video Centauro tiene copias y copias originales a la venta en no más de 30 pesos (3 x 100) ideal para llevársela de relleno y encontrar una grata sorpresa.
Gwoemul
Dir- Joon-ho Bong
2006
En plena luz del día, un monstruo gigante que sale del río, ataca sin piedad y por sorpresa a gente que vive un día tranquilo y soleado. Desde ahí la premisa es distinta, la desesperación y ansiedad deja de estar ligada con el horario nocturno. Arranca sin rodeos; después de entender la raíz antiecológica, el problema ya está puesto sobre la mesa.
Inesperadamente la tranquilidad ha sido golpeada por un descarado ser, una especie de lagartija maleducada gigante que se mueve en una mediana calidad digital, pero para entonces el espectador está atrapado, querrá saber qué destino tiene el atolondrado protagonista que pierde a su hija en los tentáculos de la criatura.
El séptimo arte es también una oportunidad para que los géneros sean redescubiertos o enaltecidos. Aunque se empeñen en llamarla la mejor película de monstruos, parece un título poco meritorio para una cinta ágil, con algo de contenido antisistema y que mantiene pegado al asiento por voluntad propia, de una narrativa perfecta en el entendido y complicidad de la ciencia ficción para el espectador promedio.
Realizada en Corea del Sur, la comunidad mundial geek ama la cinta y la crítica especializada insiste en que no es un filme superficial pues tuvo un decoroso tour festivalero o es favorita de Tarantino, pero lo más destacado es lo digerible y divertido de la película, una trama llevadera enmarcada por la universalidad de la relación padre-hijo.
Lejos quedaron los helicópteros y los megaplanes gubernamentales para destruir a los gigantescos enemigos del orden. Ahora todo se ve desde la figura maltrecha de un héroe sin opciones, con recursos a su alcance y nada más.
El cine asiático es un respiro para quienes desean simple y sencillamente algo diferente de principio a fin.
El Huésped es al cine de monstruos, lo que Los Imperdonables es al western. Así de fuerte
En la raya: si vives en Guadalajara, Video Centauro tiene copias y copias originales a la venta en no más de 30 pesos (3 x 100) ideal para llevársela de relleno y encontrar una grata sorpresa.

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