martes, 29 de marzo de 2011
Duele ¿No?
jueves, 24 de marzo de 2011
Benditas excepciones
“No se que esperaba de tiAl final no somos tan diferentes
De que crees que quieres huir
Tal vez sea la única que te entiende
Créeme solo te quería proteger
Pues tal vez la vida es veneno con miel”
Quemar las naves
Dir. Francisco Franco-Alba
México 2007
Para los críticos más voraces, el cine mexicano sufre de 3 males: los guiones no son sólidos, no existe un star system capaz de llevar público a las salas y la distribución de los filmes es pobre o nula.
Quemar las naves de Francisco Franco, es la excepción que confirma la creencia pues arremete contra estas suposiciones exponiendo las oportunidades que tiene el cine nacional manteniéndose auténtico y alejado de las fórmulas hollywoodenses.
Quién necesita un guion estructurado con técnica depurada, cuando con dos personajes echan en cara la crueldad de envenenar con miel. Cuando la sencilla y a la vez complejísima historia de dos hermanos ermitaños que cuidan a su madre enferma explora el terrible hecho de ser obligado a ser adulto cuando se es muy joven.
Quién chingados quiere un actor taquillero que con una pose y una buena puesta en cámara haga suspirar a la audiencia y esta se convenza de que ya ha valido el costo del boleto, quién necesita eso cuando una bella y natural Irene Azuela destroza el alma del público en una comunicación única y memorable desde los ojos del espectador en su butaca hasta la soledad de la inmensa casa en la que se desarrolla la mayor parte de la historia.
Quién necesita de una distribución con cientos de copias en las salas, si el cine de culto tiene el gran mérito de ser recomendado a través del tiempo. El cine mexicano no ha logrado en muchos casos cumplir con el reto más grande de todos, la recomendación de boca en boca, terminar la proyección y salir con ganas de hablar del filme. En este caso amerita rentar una avioneta y colgarle un letrero gigante que diga ¡Debe verse! mientras en un altavoz suenen los maravillosos temas de Julieta Venegas y el score de Joselo Rangel.
Con esta calidad de filme, vale la pena, como el conquistador Hernán Cortes, encender fuego a los barcos para no querer regresar, que la retirada no sea opción, forzar a los realizadores mexicanos a mantenerse de esta forma, siempre adelante, arriesgando.
Así sea.
miércoles, 23 de marzo de 2011
El maldito pasar de los segundos
127 horas
127 hours
Dir. Danny Boyle
USA
El tiempo apremia, el tiempo cura todo, el tiempo se va volando, el tiempo nos dará la razón.
¿Si?
No es lo mismo un minuto debajo del agua que en la montaña rusa, ni esperar los 2 minutos para conocer el resultado de una prueba de embarazo o los 10 que otorga el profesor como receso en la clase de 4 horas de geometría analítica o los 5 minutitos más de sueño. En la inteligencia de Einstein cabía la relatividad del tiempo, que aunque se refería a una condición física, es imposible no relacionarla con lo lento de esos segundos para que suene la campana del inicio del verano o lo instantánea que es esa ventaja para huir en una ley fuga En su quirúrgica y desgarradora (en sentido literal y figurado) construcción de planos, Danny Boyle nos empapa y abruma con el sufrimiento de un joven simpatiquísimo que disfruta de ser uno con la naturaleza, sudar la camiseta, llenarse de tierra, descubrir en su soledad sus capacidades hasta que queda preso en la inmensidad.
Este joven, en un accidente que pasa así, de manera absurda, cae en una especie de gruta hasta que una gran roca aplasta su mano contra una de estas paredes. Sin posibilidad de mover la extremidad, pasará por todo el camino de desesperación para liberarse. El título del filme, obviamente, hace referencia a las horas que pasó el suplicio y que suman casi 5 días.
Inspirada en la historia real de Aron Ralston que sucedió en 2003, el filme convierte en un vertiginoso relato una situación que en manos de otro director hubiera sido un aburridísimo esperar por la conclusión.
Es la mejor actuación de James Franco a la fecha, que lo pone en un nuevo nivel en Hollywood. Lo amas, te preocupas, te unes, abres y cierras la mano para confirmar que sigue ahí y valorar la posibilidad de movimiento. La película te arrastra por un mar de sentimientos en el medio del desierto. En la combinación perfecta entre actor y director que se ha visto en filmes como el Naufrago de Zemeckis/Hanks ó el Mar Adentro de Amenabar/Bardem, es ahora la dupla Boyle/Franco que lleva en sus hombros la película completa.
El filme reflexiona constantemente sobre cómo las condiciones extremas provocan que el involucrado valore lo que tiene y hace. Tan añorada el agua, tan deseado desear, tan querida la familia, todo allá afuera y el protagonista atado en su libertad.
Al mal tiempo ¿Buena cara?

