jueves, 15 de julio de 2010

Aquí me quedo, para ti.


A Enid.

Siempre a tu lado
Hachi: A dog´s tale
Dir. Lasse Hallstrom

2009

Todos quisiéramos ser capaces de esperar para siempre, por esa persona, por un abrazo, por lo que perdimos. Necesitamos ser pacientes para que ninguna otra cosa que suceda desvíe nuestra atención del verdadero objetivo y meterle agallas para no perder detalle alguno que reviva la motivación.

Estar ahí, mantenerse, implica lealtad, convencimiento, tener la disposición de morir esperando. Esperar así es una mezcla entre fe, nostalgia y angustia, pero pierde el sentido si nuestra imaginación no crea ciertas dosis de imágenes donde lo mejor está por venir.

Para los demás resulta lamentable, da pena, pero salpica de compasión y respeto. Para aquel que espera no existe el exterior, solamente ese momento en que la espera termine.

Esperar por un amor no es un gran reto, la recompensa puede darse de diferentes formas; pero esperar por un amigo, implica renunciar al ego, a los placeres, a las mil cosas mejores que hacer.

Por un verdadero amigo se hace todo, por estúpido que sea, incluso correr por la pelota y traerla corriendo de regreso si eso hace feliz al otro amigo.

El perro, es sinónimo de lealtad, quiere al amo porque le da de comer, lo acaricia, le habla, le pone atención, desconoce si es su responsabilidad, su compromiso moral o civil, solo lo quiere por ser bueno con él.

El amo, por su lado, no forzosamente comparte ideología con Cesar Millán (el encantador de perros), no se siente líder de ninguna manada, lo hace partícipe de igual a igual. Lo respeta y le agradece que lo considere importante en su vida.

Basada en un hecho real sucedido en Japón, pero adaptada a Estados Unidos en la época moderna, Siempre a tu Lado es la historia de un profesor y su mascota. Día a día el can acompaña a su amo a tomar el tren para ir a trabajar y lo espera a su llegada para volver juntos a casa. Un día, el hombre no regresó.

Una de las reflexiones más fuertes de la película es para nosotros los humanos, que no siempre conideramos la vida entera para esperar, pues tenemos la capacidad de olvidar y encontramos nuevos motivos para otros ejercicios de paciencia. ¿Qué pasaría si esperáramos para siempre?

En la raya: Tato, Harry, Nicky, Nek, Simón, Mara, llámese como se llame, siempre estuvo ahí, alegre de vernos.

viernes, 2 de julio de 2010

Una obra de arte en cenizas.

A Jenner, Adrián y Noe.


Equilibrium
Dir. Kurt Wimmer
2002


Antes de disfrazarse de Batman, Christian Bale ya había sido un caballero oscuro y también partió madres. Varios años atrás, se convirtió en el torcido Psicópata Americano (American Psycho, Harron, 2000), un metrosexual que asesina para mantener el status.

Mucho más interesante, en su de por si obligatoria filmografía, es la joya dirigida por Kurt Wimmer. El argumento, con una clara referencia a la novela Farenheit 451 de Ray Bradbury, cuenta la historia de John Preston, un agente del gobierno cuyo trabajo consiste en destruir todo aquello que pueda producir sentimientos en las personas, pues en un futuro bien organizado descubren que el problema por el cual no evoluciona la sociedad es justamente porque los humanos son capaces de sentir y meterle corazón a las cosas para mal.

Siendo John el más eficiente de los elementos de este nuevo orden, en determinado momento cliché debe enfrentar aquello que había jurado defender. Las secuencias de acción complementan perfecto las actuaciones de Bale, Emily Watson, Sean Bean y hasta Taye Diggs con una puesta en cámara envidiable.

Refleja un extenso y minucioso trabajo, el director creó para la producción el gunkata, un arte marcial que combina armas y patadas, cuenta además con un excepcional trabajo de arte y secuencias de acción de antología.

Equilibrium es la definición de festín visual, una película que debe verse y esa es una recomendación que no se reparte por ahí como cualquier cosa.

http://www.youtube.com/watch?v=KZ3nS7T1e0M

En la raya: El filme fue desafortunado en situaciones extra sala de cine, fue estrenado en plena época Matrix; el espectador y el distribuidor no estaban preparados para tanta violencia vestida con gabardina. Su presencia en México fue directo en el videoclub.

jueves, 1 de julio de 2010

Despedirse de a poquito y calladito



Ni una palabra
Dont Say a Word
Dir. Gary Fleder
2001


Era una actriz con un rostro que reflejaba ternura y a la vez compasión, su voz entre dulce y lastimosa, su cuerpo delgado y atractivo la colocaban perfecto como una protagonista distinta, identificable por su belleza indiscutible capaz de convertir algo tan extraño como sus naturales ojeras en un extremadamente sexy elemento. Brittany Murphy, que falleció en diciembre de 2009 a los 32 años, era única en la pantalla. Su carrera fue de la comedia simplona de Recién Casados a la joya de culto Sin City pasando por la cinta semi biográfica del rapero Eminem, 8 millas.

Su filmografía se asemeja en dos cosas a la del multipremiado y también extinto Heath Ledger: se mantuvo siempre al margen participando en proyectos más bien independientes y su figura camaleónica se paseó por diferentes géneros.
En el caso de Brittany, sus actuaciones, para ser honestos, nunca destacaron demasiado; sin embargo su principal aportación en el séptimo arte es la fuerza de sus ojos, nunca más claro aquello que dice que la clave del cine son las miradas de los personajes.

Ni Una Palabra es la oportunidad de ver uno de sus mejores trabajos y entender porqué su imagen física, distinta, era infinitamente multifacética; podía actuar como torpe niña rica y convertirse en una bomba sexy en la siguiente película.

Para este filme el reto era otro. Es la historia de un psiquiatra (Michael Douglas), padre de familia, que se enfrenta a un grupo de criminales que tienen secuestrada a su hija a cambio de que pueda obtener información fundamental de una agresiva interna de un hospital psiquiátrico (Murphy).

Buen villano Sean Bean, absurdo rol de la policía Jennifer Esposito. Famke Janssen lejos de la Jean Grey de X Men y postrada en una cama con la pierna rota en el más claro referente a Hitchcook y la ventana indiscreta

En época de lluvias vale rentar la película, quedarse en casa, que afuera se acabe el mundo, ver a Michael Douglas haciendo de él mismo, y verla a ella, la inquietante chica de los ojos intimidantes detrás de las ojeras.

Lo bueno de morir joven, es que la imagen se mantiene intacta. Hay que ver sus filmes y despedirla administradamente, poco a poco.

En la raya: Cuando Alfred Hitchcook comenzó a experimentar en cómo colocar la cámara y aprovechar los elementos para que el espectador se mantenga al borde del asiento, no estaba conciente de que preparaba una base para otros realizadores, simplemente le funcionaba para contar mejor sus historias. Vinieron generaciones y generaciones de alumnos empíricos qué, emulando al gran director, hicieron y perfeccionaron en muchos casos al genero gracias a nuevos elementos (celulares, Internet), así el thriller no tiene fin. ¡Viva el cachetón y su silueta!