
A Enid.
Siempre a tu lado
Hachi: A dog´s tale
Dir. Lasse Hallstrom
2009
Siempre a tu lado
Hachi: A dog´s tale
Dir. Lasse Hallstrom
2009
Todos quisiéramos ser capaces de esperar para siempre, por esa persona, por un abrazo, por lo que perdimos. Necesitamos ser pacientes para que ninguna otra cosa que suceda desvíe nuestra atención del verdadero objetivo y meterle agallas para no perder detalle alguno que reviva la motivación.
Estar ahí, mantenerse, implica lealtad, convencimiento, tener la disposición de morir esperando. Esperar así es una mezcla entre fe, nostalgia y angustia, pero pierde el sentido si nuestra imaginación no crea ciertas dosis de imágenes donde lo mejor está por venir.
Para los demás resulta lamentable, da pena, pero salpica de compasión y respeto. Para aquel que espera no existe el exterior, solamente ese momento en que la espera termine.
Esperar por un amor no es un gran reto, la recompensa puede darse de diferentes formas; pero esperar por un amigo, implica renunciar al ego, a los placeres, a las mil cosas mejores que hacer.
Por un verdadero amigo se hace todo, por estúpido que sea, incluso correr por la pelota y traerla corriendo de regreso si eso hace feliz al otro amigo.
El perro, es sinónimo de lealtad, quiere al amo porque le da de comer, lo acaricia, le habla, le pone atención, desconoce si es su responsabilidad, su compromiso moral o civil, solo lo quiere por ser bueno con él.
El amo, por su lado, no forzosamente comparte ideología con Cesar Millán (el encantador de perros), no se siente líder de ninguna manada, lo hace partícipe de igual a igual. Lo respeta y le agradece que lo considere importante en su vida.
Basada en un hecho real sucedido en Japón, pero adaptada a Estados Unidos en la época moderna, Siempre a tu Lado es la historia de un profesor y su mascota. Día a día el can acompaña a su amo a tomar el tren para ir a trabajar y lo espera a su llegada para volver juntos a casa. Un día, el hombre no regresó.
Una de las reflexiones más fuertes de la película es para nosotros los humanos, que no siempre conideramos la vida entera para esperar, pues tenemos la capacidad de olvidar y encontramos nuevos motivos para otros ejercicios de paciencia. ¿Qué pasaría si esperáramos para siempre?
En la raya: Tato, Harry, Nicky, Nek, Simón, Mara, llámese como se llame, siempre estuvo ahí, alegre de vernos.

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