miércoles, 23 de marzo de 2011

El maldito pasar de los segundos


127 horas


127 hours


Dir. Danny Boyle


USA 2010



El tiempo apremia, el tiempo cura todo, el tiempo se va volando, el tiempo nos dará la razón.


¿Si?


No es lo mismo un minuto debajo del agua que en la montaña rusa, ni esperar los 2 minutos para conocer el resultado de una prueba de embarazo o los 10 que otorga el profesor como receso en la clase de 4 horas de geometría analítica o los 5 minutitos más de sueño. En la inteligencia de Einstein cabía la relatividad del tiempo, que aunque se refería a una condición física, es imposible no relacionarla con lo lento de esos segundos para que suene la campana del inicio del verano o lo instantánea que es esa ventaja para huir en una ley fuga En su quirúrgica y desgarradora (en sentido literal y figurado) construcción de planos, Danny Boyle nos empapa y abruma con el sufrimiento de un joven simpatiquísimo que disfruta de ser uno con la naturaleza, sudar la camiseta, llenarse de tierra, descubrir en su soledad sus capacidades hasta que queda preso en la inmensidad.


Este joven, en un accidente que pasa así, de manera absurda, cae en una especie de gruta hasta que una gran roca aplasta su mano contra una de estas paredes. Sin posibilidad de mover la extremidad, pasará por todo el camino de desesperación para liberarse. El título del filme, obviamente, hace referencia a las horas que pasó el suplicio y que suman casi 5 días.


Inspirada en la historia real de Aron Ralston que sucedió en 2003, el filme convierte en un vertiginoso relato una situación que en manos de otro director hubiera sido un aburridísimo esperar por la conclusión.


Es la mejor actuación de James Franco a la fecha, que lo pone en un nuevo nivel en Hollywood. Lo amas, te preocupas, te unes, abres y cierras la mano para confirmar que sigue ahí y valorar la posibilidad de movimiento. La película te arrastra por un mar de sentimientos en el medio del desierto. En la combinación perfecta entre actor y director que se ha visto en filmes como el Naufrago de Zemeckis/Hanks ó el Mar Adentro de Amenabar/Bardem, es ahora la dupla Boyle/Franco que lleva en sus hombros la película completa.


El filme reflexiona constantemente sobre cómo las condiciones extremas provocan que el involucrado valore lo que tiene y hace. Tan añorada el agua, tan deseado desear, tan querida la familia, todo allá afuera y el protagonista atado en su libertad.


Al mal tiempo ¿Buena cara?

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