martes, 29 de junio de 2010

La Enseñanza de la Grulla


The Karate Kid
Dir. John G. Avildsen
1984



La disciplina es la ruta a la trascendencia, y la trascendencia comienza por la existencia, que los demás sepan que estamos ahí. Para hacerse notar hay que obtener el respeto de los demás, y no ganarlo con agresividad o gritos, sino con valores universales como la amabilidad, el carisma ó la compasión, no tanto por una complacencia con el entorno, sino para nosotros mismos.

Cuando se es joven, normalmente enfrentamos nuestra propia personalidad contra diferentes pruebas, por alguna extraña razón, siempre hay alguien que tiene problemas con quienes somos y como somos; en defensa del derecho que tenemos a ser quien se nos dé la gana hay ocasiones donde no queda más remedio que afrontarlo con lo que tengamos.

En la muy popular Karate Kid, el protagonista viaja para establecerse en la nueva ciudad, se encuentra desarmado para comenzar su vida en un ambiente hostil y difícil y para colmo, se enamora de la chica más linda de la escuela sin mayor arma que su simpatía.

Insignificante, flacucho, sin dinero y golpeado, el héroe no tiene futuro hasta que encuentra un guía. Este maestro cumple el reto más difícil de todo mentor: convencer al alumno que la respuesta está dentro de él y la encontrará cuando se ponga las pilas y se crea capaz de conseguirlo.

Lleno de referencias ahora clásicas (cazar moscas con unos palillos chinos, por ejemplo)
, el filme surge en la década de los 80´s cuando Hollywood buscaba principalmente las historias familiares reponiéndose de la oscuridad temática e intimista de la década anterior. Pero la inocencia de los filmes no estaba libre de dobles significados, por eso están ahí para el análisis las diferentes nacionalidades de los personajes, el negro de los Cobra Kai contra el blanco de Larusso, la lucha de clases y hasta una referencia celestial en la figura del señor Miyagi.

Solitario, en la grulla y con entrenamiento intenso, una y otra vez solo con su sombra y ante la inmensidad del mar, poniendo a prueba su equilibrio, Daniel Laruso, no solamente encuentra la técnica de la superpatada que le hará ganar el respeto de aquellos que lo humillaban, sino que también se topará con su propia fuerza y entenderá cómo la clave está en aprender de nosotros mismos. De vez en cuando hay que disponernos a encerar y pulir, a pintar nuestras bardas, salir de nuestra bañera portátil y descubrir lo que podemos rescatar de las cosas sencillas y que las mismas enaltecen lo que somos.

En la raya: con la reinvención de la franquicia con un aprendiz más joven y Jackie Chan como el maestro, se antoja tomar la nueva versión como un homenaje y la necesidad de recuperar la enseñanza en los tiempos del bullying.

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