Dir. Alejandra Sánchez
México 2011
Jesús sufre de pesadillas. El trasfondo de los horrores y fantasmas que lo aquejan están relacionados con el abuso sexual que sufrió cuando fue niño y adolescente. El adulto que lo llevó a la cama, con toda alevosía y ventaja, es un sacerdote que en aquel momento era amigo de la familia.
Este hombre se aprovechó de la profunda devoción de la madre hacia la iglesia para tener al niño cerca y abusar de él. Así nomas. Así de fácil este individuo, nombrado seguidor de Cristo le dio en la madre a la vida de un chavito que creció lleno de desconcierto.
Ojalá fuera un guión salido de una mente perversa, pero no, es la historia verdadera que cuenta el documental Agnus Dei: Cordero de Dios de la realizadora Alejandra Sánchez.
Lleno de valentía y muchos huevos (muchísimos) el documental nos adentra en lo complicado que es el tema de la pederastia y la iglesia, ahonda en lo absurdo de la doble moral presente en este caso y recurrente en los innumerables casos de pedófilos de sacerdotes de la iglesia católica. Por una parte presenta el suplicio que sufre el ex monaguillo por tener un cara a cara con el autor de dicho acto delictivo ante la protección de la propia iglesia y la ineptitud o indiferencia del poder judicial. Además refuerza con la enseñanza que ofrece el seminario de Queretaro con respecto al tema de la castidad y nos adentra en el aula para escuchar de primera mano cómo van convenciendo a los próximos sacerdotes de la idea de llevar una vida “pura”.
En el seminario les enseñan que el cuerpo es el templo sagrado donde habita el espíritu santo por eso están prohibidos los pensamientos sexuales y la masturbación, atentar contra la designación de Dios. En contraste, en la vida del sacerdote en cuestión es la satisfacción carnal del cuerpo su placer más grande, por eso cumple con el niño sus más bajas pasiones, lo utiliza con la peor ventaja y le hace los actos pornográficos más perversos. No es un documental para personas de moral frágil; los deja sin argumentos, es contundente y de fuerte denuncia. En este caso, es inútil aferrarse a la defensa del pecador.
Irónico, doloroso que el nombre del protagonista sea Jesús, porque fue violado por alguien que decidió tomar a Dios como ejemplo. Que pena, pobre clero, defendiendo delincuentes de manera siniestra. Tan cerca del infierno y tan lejos de Dios.
En la raya: soy católico y amo a DIOS.


Los sueños de Jesús infectados de fuego. En eso se convirtieron las caricias reales, las fotos de orales explícitos, el peor sexo posible. Una peli donde es obligatorio quedarse seco de tanta saliva tragada. Y que me permitió la linda experiencia de discutirla con una creyente que me cautiva, a pesar de mi ya arraigado ateísmo. ¿Por qué una católica ejemplar y un ateo sin vuelta atrás pueden resignarse por igual? Es que una cosa es disentir y otra la mierda.
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